2. Define los problemas y ponlos en perspectiva. Desmenuza tus conflictos, define una acción concreta para cada uno, así como su plazo tangible de ejecución. Considera estos pasos sólo si son importantes. Si no lo son, déjalos de lado, o delega esa tarea en otros. No te enredes en cosas que no son relevantes.
3. Aprende a priorizar para no sobrecargarte. Mantén el equilibrio entre lo urgente y lo importante. Para elegir, además de las variables que sean importantes para tus prioridades (por ejemplo, la viabilidad y la rentabilidad), una que quizás no conviene transigir es la de qué demanda personal tendrá ese proyecto que te proponen.
7. Si estás en medio de un resultado inesperado. Dale vuelta y transfórmalo en aprendizaje positivo. Todo tiene una contracara, y, capitalizando la experiencia por más negativa que sea, una vez pasado ese momento, podrás ver cuánto has aprendido en el proceso. Tienes que atravesarlo para sacarle el mayor provecho posible.
8. No tengas miedo de experimentar. Intenta cosas nuevas. Unos proyectos podrán ser exitosos, otros un verdadero fracaso, pero ¡no importa! Lo que cuenta es que no tengas miedo de intentarlo. Si haces lo que te gusta, podrás mantenerte un poco más tranquilo a la hora de hacer dinero.

